domingo, 11 de abril de 2010

de segundas partes


Sadness
Originally uploaded by Nwardez
Dicen que las primeras temporadas siempre son las mejores, las primeras partes de las películas o los grupos musicales antes de desintegrarse y hacer penosos reencuentros, salvo sus contadas excepciones (que no descarto), pero por regla general, es mejor quedarse con lo primero, porque si nos damos la oportunidad de una segunda temporada, ésta puede resultar muy dolorosa, mucho más que la separación de la primera, con la desventaja de la pérdida de aquello que se tuvo, con la añoranza despedida, la magia esfumada y los recuerdos torcidos, sensación que nos deja en la calle de la desilusión… y desilusionarse es terriblemente feo…

Tan feo como ir a buscar el bar en el que te ponías más alegre de lo común a muy bajo costo, donde podías simplemente platicar como desenfrenada (gracias a los efectos de la bebida de la casa) y desde muy temprano darle inicio al ritual con algún juego, pláticas descomunales mientras respirabas el aire hediondo y sentías lo pegajoso de la barra o de las sillas. Es como si aquel bar que tanto te llegó a gustar fuera reubicado después de haber estado cerrado y cuando llegaras, encontraras un espacio que parece casa; limpio, sin borrachos ofreciéndote su silla o queriéndote sacar plática entre tus amigos, con risas opacadas por música de Madonna, -¿qué demonios es esto? - te preguntarías, a tal grado, que después de observar el espacio en el que estás por cerca de una hora, decidirías no probar la bebida especial, por miedo a que el sabor se te borre de la boca, mejor así… y seguir recordando a qué sabían los “chuchus”….

Es como reencontrar a tu mejor amiga de la infancia, aquella con la que descubriste prácticamente el mundo, a la que le contaste las aventuras de tu primer novio y por supuesto, quien te echaba aguas para que no te viera tu mamá, con la que disfrutaste discos de Soda Estéreo y los Cranberries y quien amaba los perros de la calle y soñaba con tener un asilo para ellos, con quien además, conviviste hasta los 15 años y siempre en español, es como si pervirtieran el recuerdo de tu infancia, de tu adolescencia, o quemaran el libro que fue el pacto de que siempre serían amigas a pesar de la distancia, como si de pronto un día, sin más ni menos te la toparas por facebook y te deras cuenta que no sabes quién es ella, que además de no decirte ni hola en español porque ya no lo habla, todo te indica que le late el reggaetón y te enteras que es una soldada americana más patriótica que el tío Sam...

Es como toparte un viejo amor echo verdaderamente una porquería y dando lástimas, percatarte que aquel que pensabas que era un trasgresor y un artista, ahora sólo se comporta como un payaso que no entiende que los tiempos cambian y se debe madurar, como descubrir al verlo, que a pesar de que alguna vez te erizó la piel con sus besos, hoy sólo es un feo más deambulando por allí y en estado de ebriedad y es como  darte cuenta que aquella pipa que se te hacia tan sexy, ahora te parece verdaderamente ridícula y posera con todo y su dueño…

Y al fin de cuentas,es como ya lo dijo alguien, mejor que yo “Como descubrir que ese poema que te hizo llorar a la noche, al día siguiente apenas te interesa.”(Subiela).

miércoles, 7 de abril de 2010

story


.the garden series
Originally uploaded by RyanAhern
Me gusta contar historias, y no me agrada aburrir a los demás, soy una “story teller” y la regué al estudiar “history”.. oops!...
Pero cuando cuente muchas historias y cuentitos bellos, donde no se sepa qué es verdad o qué es producto de mi imaginación, cuando cree personajes maravillosos y magnéticos y remueva el baúl de aquellas emociones que otros creen que ya perdieron, cuando sacuda el polvo del que se olvidó de las cosas lindas que aún existen en este planeta desquiciado, entonces, sólo entonces voy a estar muy contenta, y pensaré y miraré hacia atrás y diré que mi papá tenía razón y que no existe nada más satisfactorio en este mundo que hacer lo que más te gusta y que de “pilón” te paguen.

la rana de la olla

Recuerdo que de niña alguna vez escuché que si metes a una rana en agua fría y prendes la olla en la que está, la rana se aclimatará al espacio y no saldrá de él (hasta que se cocine), en cambio, si metes a la rana en agua hirviendo, ésta saldrá corriendo y brincando despavorida….
En realidad no sé si esto sea cierto, jamás intenté comprobarlo… pero bien podría sucederle a la rana que creció en la olla del agua que al principio era tibia y poco a poco subió de temperatura, que un día decida salir de allí… pero, ¿no morirá de todos modos?…. Porque no estará acostumbrada a la temperatura del exterior, y es probable que sus amigas ranas le digan que debe saltar de allí o morirá… pero las ranas de afuera, no serían capaces de entrar a la olla… ¿cómo esperan que la rana de la olla salga de su olla? porque cuando se crece dentro de una olla a cierta temperatura, afuera es doloroso, del mismo modo que las ranas que no saben lo que es estar dentro de una olla, consideran que estar allí, sometida y con el propósito de ser cocinada, es lo más terrible que le puede pasar a una ranita, ------pero allí te vas a morir, tonta- le dicen las otras ranas, pero la rana de la olla sabe bien que tiene un propósito, su propósito al ser rana era que algún día se comieran sus anquitas… claro, si podría ser una rana abogada, o una rana locutora, -¿porqué quiere ser comida?- a ciencia cierta, no lo sé, pero ella sabe, ya ven como siempre se dice, mientras no la obliguen y sea por su propia voluntad… ¿pero qué determina que sea su voluntad? ¿Por qué entonces, a mi me parece que la voluntad está sujeta a la realidad que se vive, y la realidad es una construcción… ¿entonces, nadie ejerce su voluntad sobre nada, y el mundo está lleno de ollas que determinan temperaturas, frialdades y calores a los que las ranas responden o no? no sé… quizá hay ranas con alma de mártir… en realidad no sé mucho de los anfibios, y mi cuento de la rana de olla se está alargando, pero lo que yo quería decir simplemente era que un día aprendí que hay cosas que sólo saben los que saben de sí mismos lo que tienen que saber y que las ranitas de afuera no pueden hacer nada… porque también las ranitas saben tomar sus propias decisiones, claro, todo depende de su olla, de su mecha enardecida , o su sartén.