miércoles, 7 de abril de 2010

la rana de la olla

Recuerdo que de niña alguna vez escuché que si metes a una rana en agua fría y prendes la olla en la que está, la rana se aclimatará al espacio y no saldrá de él (hasta que se cocine), en cambio, si metes a la rana en agua hirviendo, ésta saldrá corriendo y brincando despavorida….
En realidad no sé si esto sea cierto, jamás intenté comprobarlo… pero bien podría sucederle a la rana que creció en la olla del agua que al principio era tibia y poco a poco subió de temperatura, que un día decida salir de allí… pero, ¿no morirá de todos modos?…. Porque no estará acostumbrada a la temperatura del exterior, y es probable que sus amigas ranas le digan que debe saltar de allí o morirá… pero las ranas de afuera, no serían capaces de entrar a la olla… ¿cómo esperan que la rana de la olla salga de su olla? porque cuando se crece dentro de una olla a cierta temperatura, afuera es doloroso, del mismo modo que las ranas que no saben lo que es estar dentro de una olla, consideran que estar allí, sometida y con el propósito de ser cocinada, es lo más terrible que le puede pasar a una ranita, ------pero allí te vas a morir, tonta- le dicen las otras ranas, pero la rana de la olla sabe bien que tiene un propósito, su propósito al ser rana era que algún día se comieran sus anquitas… claro, si podría ser una rana abogada, o una rana locutora, -¿porqué quiere ser comida?- a ciencia cierta, no lo sé, pero ella sabe, ya ven como siempre se dice, mientras no la obliguen y sea por su propia voluntad… ¿pero qué determina que sea su voluntad? ¿Por qué entonces, a mi me parece que la voluntad está sujeta a la realidad que se vive, y la realidad es una construcción… ¿entonces, nadie ejerce su voluntad sobre nada, y el mundo está lleno de ollas que determinan temperaturas, frialdades y calores a los que las ranas responden o no? no sé… quizá hay ranas con alma de mártir… en realidad no sé mucho de los anfibios, y mi cuento de la rana de olla se está alargando, pero lo que yo quería decir simplemente era que un día aprendí que hay cosas que sólo saben los que saben de sí mismos lo que tienen que saber y que las ranitas de afuera no pueden hacer nada… porque también las ranitas saben tomar sus propias decisiones, claro, todo depende de su olla, de su mecha enardecida , o su sartén.

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