sábado, 19 de junio de 2010

que habría pasado si...


A veces me pongo a pensar, ¿qué habría sido de mi si las cosas hubieran sido distintas?... si mis decisiones hubieran sido otras, ¿si hubiera estudiado otra carrera?... seguramente no sería ni la mitad de la mujer que soy... porque no tendría la capacidad de analizar todo lo que está a mi alrededor, de entenderme como un sujeto inmerso en una realidad construida... no tendría la conciencia, de la dificultad que conlleva el romper con todos los patrones adquiridos, porque si de algo estoy segura  es de lo espinoso que es el camino para “ser yo misma”.  No podría reconocer que en medio de tantas exigencias, de quien te demanda romper los moldes, -romper los moldes- vaya, ya no es nada trasgresor, quizá porque descubrí que lo más importante es ese descubrimiento y fortalecimiento del ser… sólo ser yo, en toda mi integridad y dimensión... 
Aún así, consciente de todo, en ocasiones como esta que la solitud me acompaña, no puedo evitar pensar si los pasos que estoy dando son los que debo dar... no puedo evitar pensarlo, y le pido perdón a aquellos que están en mi vida y a quienes involucro en mis decisiones... porque por más que siempre intenté vivir advirtiéndole a los otros, que –cada quién es responsable de sí mismo- de sus emociones y por lo tanto de sus sentimientos… por fin descubrí que no es verdad, que sólo es una forma egoísta de no responsabilizarte por tus actos y tus palabras.
Habría pasado que tendría la tranquilidad que mi madre soñó para mí;  la casa, el perro, la semana de iglesia con su culminación dominical, el hombre temeroso de Dios- que no dice lo que piensa o siente, que critica mis preguntas y me juzga loca cada que tiene oportunidad- la estabilidad económica, el automóvil cómodo, el título colgado en la pared, las sonrisas fulminantemente hipócritas, todo cerca, nada lejos, ¿para qué esforzarse?  -Para que esforzarse, si ya todo está planeado para ti… si tendrás quién te vista, te perfume, te dé lo que quieras tener a cambio de tu dulce y apacible sumisión-
Habría pasado que la frustración se levantaría conmigo y yo me acostaría con ella, terminaría escapando de cualquier modo, de todo lo que se planeó para mi… y correría a otros brazos, a los de alguien más, a los de alguien que me ofreciera incertidumbre y esfuerzo.
Y me reiría de las otras que me llaman –mujercita- porque no sabrían quién soy, ni lo que me ha costado estar donde estoy, porque yo sí escapé de los moldes, porque yo sí transgredí mandamientos, roles e imposiciones, porque salí corriendo con una letra escarlata en mi pecho, porque levanté el rostro... decidí, y sigo decidiendo .

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Te apoyo. Es bueno sentirse bien con uno mismo y sobre todo con la seguridad de saber que las decisiones tomadas son las adecuadas. Espero que ya no tengamos que cantar aquella rola de Burt Bacharach: "I just don't know what to do with myself". Good ridance.

Israelo

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